28 de septiembre de 2009

desesperanzas

14 de abril de 2008

...y punto.


bang! bang!

11 de abril de 2008

La última mirada de un fusilado

"hay mucho misterio en tus ojos..."

10 de abril de 2008

¿Que que que?


Debo confesarlo. No tengo argumentos. Y no es que sienta orgullo por andar comentándolo. Quizá fue la mera codicia de sentirme un ser letrado que me sedujo; un modesto emisor en esta tierra de nadie, la totalitaria voz de un mundo de fantasías, apenas un murmullo en las estadísticas, un “yo estoy acá”, prácticamente un reflejo. Por un momento uno es capaz de pensar que puede decir algo importante y no tiene mejor idea que escupir necedades en la Web. A decir verdad, reniego de todo lo que he escrito hasta la fecha (menos que Escanlar es un zapallo) y espero que no hayan perdido demasiado tiempo visitándome. Es más, sería prudente de mi parte clausurar de una vez por todas este medio y no dejar que tanta barrabasada se propague. Pero no puedo. No sin antes escribir algo ocurrente sobre los paraguas, que me parecen el peor invento de la humanidad a varios cuerpos de ventaja por encima de la juguera (que nadie la usa para no tener que lavarla) y que es un despropósito que no quede asentada dicha afirmación en algún sitio, Web. Pero no me quiero desviar del cometido real de mi discurso, que valga la redundancia es la redundancia de mi discurso, evidentemente retórico y falto de contenido, mas la tentación de ser voz que suena te va dominando hasta que ya no sabés como lLaMar lA AtenCIóN.
Pero quien sabe quizá mañana sea mañana y todo tenga sentido, incluso esta frase, y lo que sigue a continuación.
Lo cierto es que el primo de un amigo que trabaja cerca del centro, tiene un compañero que anduvo una vez con la hermana de un camionero, que una vez había laburado para el abogado aquel que salió en la tele, que al parecer dijo que un diputado le confesó en confianza que la sobrina de un amigo le había comentado que conocía una señora que estaba casada en segundas nupcias con el nieto de uno de los primeros mozos del Sorocabana, que una noche antes de cerrar se tomó una copa con Onetti que en esa oportunidad le comentó que el escribano del barrio, un tal Álvarez, le había dicho que el profesor aquel de literatura, que se dragoneaba con cuanta alumna tenía, era pariente lejano del golero del Tanque Sisley, que una vez en un amistoso contra Basáñez habría recibido un cascotazo del mismísimo “Comadreja”, un malevo del barrio La Teja que siempre se dijo que tenía una puntería bárbara y que dos por tres se lo veía en el zaguán de Carmencita, la menor de los Fagúndez, que tenían relaciones con un canario de Los Cerrillos que le había comprado una moto al yerno del ministro de economía, que habría comentado en una cena, sobreseído por la ingesta desmesurada de whisky importado, que el secretario del presidente sabía de buena fuente que el gastroenterólogo de la suegra era amigo de un Francés que había venido de Francia, dato no menor teniendo en cuenta que el tipo hablaba perfecto el Ruso ya que tenía una abuela de aquella nacionalidad que había emigrado a la Europa gálica junto a un descendiente del paje de un Señor que comercializaba con un príncipe Borbón que por aquellos tiempos siempre se decía que era hijo legítimo del cocinero del Rey, que era cocinero porque nunca soportó la tentación, pero antes había sido monaguillo de un párroco de la iglesia católica apostólica romana que según se decía tenía contacto con la familia de los Zaragoza, unos terratenientes del norte de la península ibérica que tenían un tía que era amante de un Conde búlgaro un tipo no muy agraciado por la naturaleza pero con mucha fortuna, que en sus viajes por los Balcanes había hecho amistad con un relojero que al parecer era nieto de un viejo artesano que se decía había andado por Persia de donde había traído la idea del paraguas. Como si fuera un orgullo andar comentándolo.
Debo confesarlo, no tengo argumentos. A todos ustedes, las disculpas del caso.

9 de abril de 2008

¿ficción?


1984
George Orwell

6 de abril de 2008

Con los pies en la tierra

Cuan Mesías que emerge entre la niebla espesa del misterio y el milagro el cantor aparece desde la cortina de humo del impactante escenario dejando divisar a contraluz su silueta magnánima. La música comienza a sonar y los fieles se estremecen soltando casi extasiadamente cánticos y danzas maceradas en mucho alcohol y brotando como sudor de los cuerpos cien mil veces oprimidos dejando en el aire el perfume excitante del sexo pagano. Un presentador escupe veneraciones arengando a la multitud con más acentos y entonaciones que conceptos. El cantor canta, y nadie lo interrumpe. Esta es la fiesta popular.
La celebración se celebra en turismo y es para turistas, pero también para los habitantes de la localidad que nunca serán celebres paseantes, apenas lugareños de asueto. En aquel rincón de país, como pasa en cada fiesta popular a más de 200 Km. de la capital, las tendencias no se entienden. Lo moderno no moderna. Allí, los participantes, van en busca de sus ídolos de siempre, los que año tras año vuelven al pueblo para entonar una y otra vez las mismas canciones, las de siempre, aquellas que se salieron de la vaina del autor y calaron hondo en el inconciente colectivo volviéndose anónimas de popularidad. Aquellas que hablan el idioma de pueblo, que tratan sobre los pormenores de peón asalariado que no entiende de pentagramas y monitoreo de audio pero que sabe de tropas y faenas y vuelve, año tras año, a escuchar su historia, al parecer tan quedada en el tiempo, que no ha necesitado renovación.
La platea se desborda. Cientos de manos se elevan al cielo. Hombres y mujeres se amontonan alrededor de la voz del cantor la cual los abraza y acobija. A su alrededor pululan los mostradores donde los fieles consumen a un precio de excepción lo que el resto del año ellos mismos se encargan de producir. El vino desvergüenza el espíritu y el cuerpo, dejándolos relajados para el inminente transe. La fiesta funciona a la perfección: Camping, stans, artesanías, parque de diversiones y todo el aire libre se promocionan con convicción mientras todos anhelan buen tiempo.
El cantor se para frente del micrófono y comienza a pregonar su repertorio con la certeza del éxito en cada palabra. Porfía su verdadera historia asumiéndose como eterno inquilino de la campaña a pesar de residir hace ya varios años en la metrópolis. Domina casi a la perfección los imperfectos del argot campero como si se tratara de un vaqueano capataz de estancia. Las canciones son manifiestos de lucha. El cantor se asume pueblo y se canta como le gustaría escucharse. Cuan Mesías que emerge entre la niebla espesa del misterio y el milagro recaudando por presentación un tanto más de lo que cualquiera de sus fieles en un año.
Tal es la catarsis que los distintos repertorios parecen obviar el anacronismo latente de sus mensajes que aluden, innumerable cantidad de veces, a realidades distantes 30 años, cuando el país era otro y los cantores los mismos. No se puede hablar de canciones, la mayoría son rezadas como himnos.
Luego, menguada la fiesta el peón volverá a la arrocera a soportarse protagonista de su canción. Con jornadas de 15 horas hundidos hasta las rodillas en el barro y la desesperanza y el sol percutiéndole el cráneo. Seguramente acompañándose apenas en aquel pantano de soledades por el tarareo de una de las canciones que el cantor cantó para alegría y satisfacción de todos. La de siempre. La que reivindica desde un moderno estudio de grabación de Montevideo los provechos de vivir libres del smog y con los pies en el tierra.

2 de abril de 2008

Hay cosas que el dinero no puede comprar


Pasaje: 300 pesos
Revista de crucigramas: 30 pesos
Paquete de ticholos pa la familia: 50 pesos
La coima en la aduana: 1000 pesos.
...
Un pancho con mayonesa en pote del Chuy no tiene precio.

30 de marzo de 2008

Berenjenas



Que me importa a mí la berenjena. Porqué debería escribir sobre la berenjena. Si yo quiero hablar sobre falopa, sobre accidentes de tránsito con cinco o seis convalecientes. Quiero hablar de algo fuerte ¿Me entendés? De cataclismos quiero hablar; de cosas trascendentes; y de Nacional y Peñarol…con o sin traumatismos de cráneo.
Mirá si alguien como yo va hablar de la berenjena, una planta de climas cálidos que es muy sensible al frío. Terrible cagona…¿Dónde queda el respeto de la gente? La berenjena… Si me decís el aumento de la carne bue…
¿Sabés lo que cuesta hacerse un nombre en este medio? Lo que me faltaba era hablar sobre la berenjena, una verdura originaria de India. Para eso hablo de un cultivo nacional, el zapallo, la palta…(sic)
La berenjena no aporta al debate, no genera público, no está en la agenda del día. La encontrás en la ensalada principalmente. Vos me dirás “Es de la familia de las solanáceas”, pero eso no quiere decir nada. Acá el apellido no importa. Un fruto de forma variable (esférica, oblonga o alargada en la mayoría de los casos según el tipo) es un fruto de forma variable (esférica, oblonga o alargada en la mayoría de los casos según el tipo), no merece el más mínimo de confianza.
Que voy a sacar un titular que diga “berenjenas en el menú del día”. Me matan, me comen en dos panes, sin berenjena, como para que no le caiga pesado, eso que el peso de la hortaliza depende de la variedad y oscila entre los 200 gramos de los ejemplares más pequeños a los 300 gramos o más.
Si me dijera, cebolla, te hablo del Cebolla Rodríguez, si me decís banana te hablo de Pueyrredón , si me decís espinaca te hablo de Popeye, si me decís papa te hablo de Venedicto, si me decís zapallo te hablo de Escanlar, pero berenjena…La berenjena no destaca por su valor energético ni nutritivo, puesto que ofrece un residuo seco inferior al 8% a causa de su escaso contenido proteico, hidrocarbonado y mineral. Lo de Escanlar fue una falta de respeto, para el zapallo.
Es una cuestión de sentido común, que voy a decir, hoy hablaremos de la berenjena ya que comparada con otras verduras y hortalizas, contiene una cantidad intermedia de fibra, más abundante en la piel y en las semillas y en su composición se contabilizan cantidades discretas de fósforo, calcio, magnesio y hierro. En cuanto a su carga vitamínica, sobre todo folatos y vitamina C, no resulta significativa en comparación con el resto de hortalizas, espero que hayan disfrutado así está el mundo amigos…¿?
En definitiva hablar de berenjena es hablar sin sentido, sin beneficio, sin provecho, no contiene información productiva, contiene agua en su gran mayoría, es un fruto sin carisma, sin simpatía del público, sin aporte…
…a propósito: El aporte de sales se lo debe al potasio, y el tenue sabor amargo no sabemos, el de Escanlar tampoco.

26 de marzo de 2008

Yo quiero mi bandera

Conflicto
(Del lat. conflictus).
1. m. Combate, lucha, pelea. U. t. en sent. fig.
2. m. Enfrentamiento armado.
3. m. Apuro, situación desgraciada y de difícil salida.
4. m. Problema, cuestión, materia de discusión.
5. m. Psicol. Coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo,
capaces de generar angustia y trastornos neuróticos.
6. m. desus. Momento en que la batalla es más dura y violenta.
I.
“No se que están hablando pero no estoy de acuerdo” vocifera un parroquiano en alguna mesa de algún bar. Y el conflicto continúa. Día tras día minuto tras minuto. Es el conflicto, en cualquiera de sus dimensiones, el motor del mundo antropológicamente hablando, o para ser más exactos, humanamente escribiendo. A un problema lo secunda otro y cada resolución nos encuentra un poco menos ignorantes y un poco más oprimidos. Todas las instituciones existentes surgen como nexo para la resolución de un conflicto cual sea. De no existir conflictos el Cielo sufriría de superpoblación. Errar es humano, pregona un dicho que parece ser más que una advertencia un consejo.
II.
Una nación, sea cual sea, parece tener sus raíces asentadas en el conflicto, en este caso un conflicto con un tercero, más exactamente segundo, al cual, por alguna razón, o sin razón para el primero (y me refiero al primer grupo humano que identificamos como “Una nación, sea cual sea”) toma como diferente al segundo, acusándolo de lo que hemos dado a llamar: otra raza, estirpe u etnia, casi otra especie. Entonces como el segundo (que en un principio reconocíamos como “un tercero”) es otra cosa, hay que dejar bien clarito que esta tortafrita de tierra es de nosotros, en este caso del primero, una nación, sea cual sea, que tiene sus raíces asentadas en el conflicto.

III.
Nunca se podrá recomponer Babilonia. Desde su destrucción los grupos que allí habitaban se van dispersando formando nuevos grupos que luego se dividen y nacen estados, que luego engendran dos naciones, las cuales entran en conflicto, el cual seguidamente, tras sangrientas contiendas, significará, la formación de dos nuevos Estados, y así sucesivamente (para rematar la oración de alguna manera). Los países no se devalúan, siempre existen más que antes, más nacionalidades, más coloridas y originales banderas, como para adornar el chirimbolo que llamamos mundo.

IV.
“Yo calculo”, dijo un viejo acodado en la barra del bar "que para el año dos mil cien, dos mil ciento quince, el mundo va ser como la colcha que tengo en casa, puro remiendo” mientras mira el mapamundi dibujado con el dedo en la humedad del mostrador. Lo que sucede es que El cantinero venía comentando que fulano se había separado de sultana y que perengano se divorciaba de perengana (siempre se había visto mal esta unión en la familia) cuando del fondo mismo de un conflicto interno un parroquiano que estaba sentado en la mesita de cármica del rincón esgrimió con elocuencia “La que separó fue la URSS”, con lo que el viejo, que no se había enterado del conflicto ruso, ni del muro de Berlín ni del advenimiento de la comboleta, giró la cabeza buscando en mi mirada un voto de confianza como para verificar la aserción lanzada desde el fondo. Yo acentué con la cabeza mientras intentaba organizarle al viejo la información en un improvisado mapamundi como para hacer otra cosa con la humedad del mostrador que no sea escribir “puto el que lee”. Entre tanto El cantinero pensaba quien seria el marido de la Urss.

V.
Llegado el momento, cuando ya no haya más separación posible que la propia unidad ( valga la paradoja), todos seremos nuestra propia nación y cada cual será un Estado. Llegado el momento cada uno hablará su propio idioma y tendrá sus propias costumbres, su propia fecha patria, su código civil, su única bandera única. Llegado el momento no existirá el diálogo pues cada uno hablará su lengua. Sin dialogo no existirán las discusiones, en un Estado de uno solo, solo es posible el discurso, es decir, un solo punto de vista. Llegado el momento todos seremos felices por siempre. Al menos, hasta que nos demos cuenta, que no tenemos a nadie para decirle “no se de que están hablando pero no estoy de acuerdo”, como el parroquiano de la mesa del fondo cuando la madrugada lo toma por sorpresa luchando contra sus particulares tendencias contradictorias como un neurótico jefe de Estado atrapado en su propio sitio.

15 de marzo de 2008

Supresión del conflicto

Y todos siguen siendo felices por siempre.

Fin

10 de marzo de 2008

De cantos y cántaros

“No puedo hablar de la luna llena”, pienso sentado detrás del director de la murga, es el último ensayo antes de carnaval, se siente en el aire los perfumes de las prendas de Momo tanto como el intenso olor a chorizo que se desprende de un medio tanque fósil. Los utileros ajustan los últimos detalles mientras la modista ciñe un dobladillo casi tan rápido que si estuviera en escena nadie se daría cuenta, aunque no podemos asegurarlo. Parte del coro ensaya un arreglo al parecer complicado. Otros saludan a amigos; se curiosean adentro del recién estrenado vestuario. Algunos practican poses, movimientos y carcajadas; ningún elemento se le escapa al puestista en escena que indica como, cuando y con que intensidad el conjunto debe mostrar naturalidad. La luna está llena. No quiero decir nada más al respecto.
Una guitarra espera que le arranquen los primeros tonos expuesta sin recado entre la marañas de zapatos que circulan por el imaginario escenario. No lo soporto. Me pone nervioso el instrumento allí abandonado ante cualquier descuido. Busco en la platea una mirada cómplice ante tal potencial fatalidad. No la encuentro. Claramente los directores de las murgas tienen una habilidad insuperable en las artes del esquive de guitarra en las tablas. Pero como decía mi maestra de tanto ir el cántaro a la fuente se rompe. A mí nunca me importó. Ni siquiera sabía lo que era un cántaro.
Cuando la murga canta casi nadie habla, casi; una señora parece comentarle al de al lado lo bien que está su hijo. El puestista va tachando en una libretita cada vez que el conjunto cumple con las marcaciones. En un rincón, un flaco con pinta de no haberle dado la garganta para ser parte del coro controla con un cronómetro. El concurso asoma en cualquier dobladillo, en cualquier carcajada o movimiento mal remendado. Mientras tanto el choricero ocioso por el momento vigila la guitarra como con recelo, aunque no podemos asegurarlo.
La murga impone un ritmo demoníaco. No da respiro. En diez segundos los murguistas cambian vestuarios y escenografía sin descuidar por ello ni un instante de espectáculo. El cupletero prueba los chistes que mañana improvisará y la platea ensaya risas y aplausos los que también son remendados en el repertorio con sutil costura. Cuando se equivocan no paran, es el último ensayo antes de carnaval.
La guitarra sigue ahí, tendida. Apenas es levantada para consultarle un Sol vuelve a quedar huérfana al los pies del director, yo pienso en el cántaro, a quien le importa que se rompa. De cualquier manera ya le sucedió lo peor. Desapareció del discurso por simple desuso. Hoy los hablantes a lo sumo nos valemos de una jarra. Nadie saca de la heladera el cántaro de leche. Las murgas de antes también desaparecieron, se rompieron de tanto ir a la fuente. Pienso, “deberían recortar esta acto si no quieren que la gente se distraiga con cualquier cosa”.
Al terminar la murga se deshoja y aparecen tras los trajes los anónimos que saludan parientes y amigos. Se escuchan predicciones y críticas constructivas. El choricero aviva el fuego preparándose para el último cuarto de hora. Algunos aun reciben los comentarios del puestista que no se despega de la libreta como si de allí saliera una fórmula mágica. Mañana volverán a actuar pero en un escenario privado, con cobro de entrada y bingo. El local del ensayo parece sentir el próximo abandono. Poco a poco va quedando vacío, ya son las 12 de la noche. Es carnaval, afortunadamente nadie pisó la guitarra. La luna está llena.

29 de febrero de 2008

"for export, del Uruguay"


Todos sabemos que las vacas son importantes. Por lo menos en este mendrugo de planeta. Las vacas, sin embargo, no disfrutan ni un poquito por responder a tales privilegios. Desafortunadamente la madre naturaleza las hizo sabrosas, sobretodo para el animal que ostenta el piso superior en la pirámide de la cadena alimenticia. Las vacas son de lo más apacibles. Comen pasto. Se jodieron.

7 de febrero de 2008

Digo

No tener nada para decir es también una acto de responsabilidad. A veces es preferible callar , a decir imprudencias, sinsentidos, como en este caso.
Cuando uno habla, la voz suena y modifica, aunque parezca imperceptible y efímero nada vuelve a ser igual, así sea que a nadie llegue el pregón, siempre, inevitablemente uno se escucha. Y al escucharse uno aprehende lo que oye, lo interioriza, se legitima el pensamiento al ser materia, eter que se cuela por los tímpanos y se recibe como la lección de una maestra.
Ese es el peligro de decir sin necesidad, de hablar de "boquiabierta" nomás. De decir solo para camuflar traumas de personalidades sin personalidad. Hablar como escudo. Como para atajarse, para no dejarse ver. Así hablan, pero no dicen, como en este caso.
La diferencia entre el hombre y el resto de los animales es el habla. Por eso los animales no nostalgian, ni odian, ni aman, ni se modifican. Permanecen eternamente en el mundo de lo instintivo. No se aprehenden, porque no se dicen, apenas, en algunos casos, el hombre adiestra a una bestia, por lo general a través de la palabra que el bicho automatiza dándole al alarido un valor en particular:"sentado", "haga el muertito","!fuera de acá perro de mierda¡". Es el hombre el que le enseña, aunque en este caso enseñar sea un laxo eufenismo de dominar.
Pero no muchas cosas más nos diferencian de los animales, en definitiva somos también un bicho aprendiz, casi como un perro pero autogestionado por la raza. Somos dominados por nuestras propias palabras que nos dicen que somos y que podemos ser, por lo general sin decir, como en este caso.
El problema del hombre está ahí. Cada uno de nosotros nos creemos con la potestad de decir, con la cruz del misionero en la punta de la lengua. Con las llaves del zoológico. Cada uno de nosotros tiene la convicción de tener algo para para enseñar. El problema está ahí, en como hacer para pasar de aprender porque nos enseñan a aprender porque nos aprehenden. Quizá sea buena cosa dejar que los animales se cuiden solos a ver que dicen.

3 de enero de 2008

Diciembre esquina Dieciocho


Es diciembre. El calor se nota, sobra, pero se lleva bien. En el centro, a la hora de la siesta, las veredas arden de gente que arde. Se cruzan los que corren con el año por las rodillas con los que lo llevan bien abrochado de tienda en tienda, de aguinaldo en aguinaldo. Cientos de puestos, cientos de paquetes, miles de celulares. 18 de julio en diciembre no es apta para peatones principiantes, sobre todo si pretenden sombra. Allí, del lado norte de la avenida, donde el sustantivo gente se confunde con el de masa en cada roce, en cada murmullo y en cada semáforo, donde todos pretenden llegar primero pero no antes, está el vendedor de jazmines, perfumando la esquina porque se le dio la gana y el desempleo, vendiendo caricias sin piel, a diez pesos el ramo.
El vendedor de jazmines (título mucho más esperanzador que la verdadera situación del individuo que desgraciadamente no es jazminero de vocación sino que lo hace porque no le sobra diciembre para andar con el año colgadito), tipo observador, minucioso, recorre la selva con la mirada, se posa en cualquier detalle con tal de que se le pase el tiempo de los jazmines y venga el tiempo de los aguinaldos. A compás de las gotas de sudor que recorren la frente desde la última trinchera de lo que se llamaba cuero cabelludo, los pensamientos del vendedor de jazmines se derriten y se mezclan, como un espejismo cinematográfico. Así piensa, aunque no podemos asegurarlo.
En algún instante el vendedor de jazmines descansa sus ojos en el monumento al gaucho que se encuentra justo en frente, ocupando hasta el momento un simple papel de extra. Lo recorre con la mirada convenciéndose de que no hay nada mejor que admirar una obra de tal magnitud a esa hora de la tarde, entre el trajín de la muchedumbre y el ya casi macerado olor a jazmín marchito. Sin reparar demasiado en la estilística de la escultura misma prefiere atender los detalles del granito que lo sostiene, la dureza de la construcción, el rigor y la disciplina que trasmite semejante bloque de ciudad donde el montevideano erigió su homenaje al gaucho, en Montevideo, y por si fuera poco tras rejas.
Pero el vendedor de jazmines, que a esta altura resuelve sucumbir ante el delirio y perpetuarse en un profundo análisis sobre la semiótica del monolito descubre que de la base misma de la piedra crecen yuyos orejanos, impávidos y ajenos ante tanta urbe. Es decir en pleno centro, y en diciembre.
Entonces piensa, aunque no podamos asegurarlo, que los yuyos son como él, intrusos del paisaje, están ahí, venerando a su Dios, el que vagaba libre por la campaña, sin alambradas ni bloques de granito. Protestando contra el cemento, haciendo patria, a los pies del gaucho y a 4 cuadras del kilómetro cero. Los yuyos están ahí, aunque no contengan caricias de diez pesos.
Y se ruboriza por la ocurrencia, es feliz, se le ha pasado el rato con tremenda cháchara interna y ha descubierto el porqué de la mala hierba del monumento. La orejana. La que nace entre los cimientos de la metrópolis. Justo en ese momento, yo, que voy caminando como para llegar antes pero no primero, perturbado por el calor y la multitud, desemboco en la esquina y veo el puesto de jazmines y al distraído vendedor que me mira como para relatarme su sabio análisis callejero. Cuando paladeaba la oratoria canchera de su ocurrencia, cuando pensaba interrumpir el ocio con la novedad ante un potencial cliente de sus flores y sus palabras, saco una moneda de diez pesos del bolsillo y lo interrumpo: “¿perdón, me vende un ramo?”. No responde, me da las flores y toma la moneda de diez pesos con cierto rencor, fastidiado por lo efímero de la transacción. Yo me voy por donde está el gaucho mohoso pensando en que se han olvidado de atenderlo, hay yuyos que ya se merecen el título de planta, pienso, aunque no puedo asegurarlo.
Es diciembre, el calor se nota. Sobra pero se lleva bien, sobretodo en las esquinas.

10 de diciembre de 2007

Fe de errata

"










acá, estamos"

4 de diciembre de 2007

Sed

El vaso con agua cristalina acumula en el fondo el polvo del tiempo. Cada una de las mil partículas que se posaron en la calma superficie líquida sucumbe hoy en la base de vidrio pasando casi desapercibidas, inmóviles. Por encima, mil gotas de agua cristalina también sosegadas forman el todo salobre, el potencial refresco para la sed, las manos limpias, el cáliz mineral, la paz inerte, el mundo perfecto que resiste a pesar del calabozo de cristal, el mundo sin hombres perfectos que todo controlan, el mundo como Dios lo trajo al mundo.

El vaso con agua cristalina tiene el reposo de las siestas de verano, el silencio con chicharras de los barrios lindos están sumergidos en él. Los lamparones de sol que superan todas las parras de todos los fondos de todas las casas de los barrios lindos, sus aromas de jardín añejo y el sabor de cada uva. Es un cóctel lo que rellena el vaso cristalino de agua redundante. Con mil partículas de tiempo perdido ancladas en la base como si escaparan del encierro secuencial de un reloj de arena. Como buen tiempo perdido nadie lo encuentra. Como buen tiempo extraviado alguien lo busca. Como cualquier extravío alguien lo olvida. El tiempo olvidado sirve para no perder el tiempo.

El sediento venera el vaso con agua cristalina. Sus labios ansían el inminente contacto y su medio segundo anterior, esa ceremonia efímera que dura tanto como la partícula de polvo que llamamos presente, dura un poco menos que la eternidad del primer beso, casi tanto como lo que tarda una palabra en evaporarse en el éter medio segundo después de ser dicha. Toma el vaso con ansiedad. La delgada imagen que se refleja en la copa empieza a menearse frágilmente. Solo se escuchan los silencios de la sed. El sediento solo quiere beber del agua cristalina hasta emborracharse.

De todas maneras él sabe que ni bien vuelva el vaso de su boca, cuando por fin haya mutilado sus sequías, apenas la base de vidrio impacte contra la madera sin importar el grado de furia del golpe, el sedimento que cubre el fondo casi imperceptible, romperá la calma tácitamente contaminando las mil gotas, inundando los barrios lindos y todos sus jardines. Cuando el rescoldo deja de serlo el agua cristalina proyecta galaxias enteras. Parece un mundo feliz pero no lo es. Es un mundo como Dios lo trajo. Cada partícula de tiempo olvidado retoma su orbita siendo evidenciada por el lamparón de sol que inunda el vaso. El tiempo olvidado no es tiempo perdido. De todas maneras él lo sabe.

Luego, el polvo del tiempo peregrina lentamente hasta su tumba. Imposibilitado de sostenerse en la densidad del agua cristalina decanta hasta volverse imperceptible. Se estaciona. El sediento observa el vaso con agua cristalina. Sabe que a pesar de su pureza aparente no es tan cándido debajo de sus mil gotas. Allí sumergidas están las arenas que encerraron en un tirano artilugio que comprime al soy entre un inmenso fui y un facineroso seré. El vaso con agua cristalina no tiene escrúpulos. De todas maneras él lo sabe. Solo quiere beber hasta emborracharse.

27 de noviembre de 2007

Substantivo

R.A.E : substantivo, va.
adj. Que tiene existencia real, independiente, individual.


Una noche, una palabra despertó de un sueño y empezó a decir personas. La palabra, aún dormida, no recordaba cuando había sido la última vez que había escuchado retumbar en su cabeza dichos seres dichos. Cuando por fin logró despabilarse entendió de qué estaba hablando y por un momento quedó esdrújula del susto. La palabra como todos los otros vocablos, tenía prohibido semejantes costumbres, de todas formas esta era una palabra de pocas personas. Cuando por fin pasó el primer susto se puso a buscar sujetos en la cabeza para poder contarle al resto de las palabras; se levantó del letargo y comenzó a decir pausadamente personas sueltas que poco a poco empezaron a juntarse ni bien eran dichas como en una oración por el momento sin sentido, hasta que al poco tiempo corrían por la habitación tantas almas que la palabra quedó muda de la emoción. Decidió salir a la calle a gritar personas para despertar al resto de los vocablos del pueblo con la primicia, pero cuando logró salir descubrió que sus vecinas, palabras más palabras menos, se encontraban en el mismo transe, rompiendo la calma de la noche, diciendo gente hasta el momento no solo prohibidas sino que también olvidadas. La madrugada comenzó a poblarse conforme a que paulatinamente las palabras iban ordenando el discurso, conjugando personas en futuro y en pasado y comunicándose con sus pares, hasta que casi sin querer se decían dialogando una población armoniosa, celebraban la buena nueva en un murmullo de gentío constante. Así fue como de tanto decir comenzaron a escucharse personas sin palabra. Ante el inminente caos y para evitar que se empezaran a pronunciar malas personas las palabras decidieron decidir como y cuando decir público en público. Los verbos propusieron acciones concretas. Los adjetivos no aportaban demasiado. Los sinónimos buscaban puntos en común mientras que los antónimos parecían no ponerse de acuerdo. Más de un sustantivo pretendió apelar a las masas pero no hubo término que diera crédito a ese discurso. Algunos pronombres se pusieron posesivos así que otros prefirieron tomar el asunto con relatividad. A los artículos no les dieron una oportunidad de expresarse. Entonces, entre adverbios desubicados y preposiciones prepotentes las palabras resolvieron no dejar ser sin escribir. Desde entonces todas las personas que se dicen tales quedan registradas, pero con faltas de ortografía.

30 de octubre de 2007

síntesis

"

























acá, estoy."

15 de octubre de 2007

dichas

“Todas estas palabras quieren ser dichas Señor” dijo un milico del cuartel de le las habladurías. “No se silencian Señor, no me quedó otra opción que detenerlas” continuaba diciendo con respetada convicción. El señor, un general de pocas palabras, levantaba la vista por encima de las mil voces tintas de su segundo diario y miraba la bolsa como adivinando el contenido. “Está bien, llévelas al calabozo de las malas palabras” exclamó mientras pensaba en cosas que nunca diría, por ejemplo “llévelas al calabozo de las malas palabras, buen hombre”. Esos no eran sus términos, el dominaba los vocablos duros, como adoquines, a veces un “bien” o muy bien” pero generalmente usaba palabras de general. “Dígale al cabo que borre alguna en frente de las otras a ver si se les van las ganas de ser dichas a estas atrevidas” continuaba diciendo el general mientras trataba de recordar la última vez que había pronunciado un piropo; por nada en especial, cosas en las que pensaba por aquellos días; empresa sin éxito hasta el momento.
“Disculpe el atrevimiento señor, pero es mi deber informarle que estas palabras no son malas, es decir, no son peligrosas”, “¿Y porqué no me dijo que tipo de palabras eran oficial?”, “Es que no quería decirlas señor”, “Bueno, déjeme ver entonces”.
Cuando la bolsa se abrió, las palabras contenidas salieron todas disparadas como si se tratara de fuegos artificiales; empezaron a rebotar por los muebles y las paredes, otras se escabullían detrás de los armarios intentando no resonar. En el acto el milico intentó cazar a las insurgentes que habían tomado la sala con exuberante anarquía. El Señor, con una mano tapándose la boca, para no dejar entrar palabras sediciosas, se desparramaba sobre el escritorio tratando de cazar una risa que andaba a los saltos. “No le dije Señor!” gritaba el milico a los tumbos tras las voces que corrían, “¡Ni me diga!” Dijo el mandamás dejando escapar el dicho por entre los dedos.
A poco tiempo los comentarios sonaron por todo el cuartel, las palabras iban y venían diciéndose soberanas; y los oficiales las perseguían, tratando de agarrarlas, pero con miedo a decirlas. Hizo falta tres días con sus noches para que finalmente el cuartel quedara libre de libre y otros vocablos amotinados. Más de un oficial fue sorprendido con la boca abierta siendo contaminado instantáneamente. “Alegría, alegría” gritaba uno que no podía sacarse tanta felicidad de la garganta. Fue puesto en cuarentena ni bien lo agarraron distraído y con la boca cerrada. Otros no tuvieron tanta suerte, habían sido tomados por palabras radicales que es preferible no repetir, al menos no en un cuartel de tales características. “Fueron fusilados por el bien de todos” dijo el General en la conferencia brindada a la prensa, no dijo mucho más, apenas un “buenas noches, ya no hay más nada que decir, esperamos no tener que volver hablar de estos hechos en el futuro”. Luego se retiró a su despacho sin responder preguntas, parco y en silencio. Ya en el escritorio, solo y en una especie de letargo ocioso perdía el tiempo para llegar correctamente último a su aniversario de matrimonio a la vez que buscaba en su reciclada memoria algún recoveco donde se escondiera un piropo alguna vez dicho; sin embargo, por más que pensaba no le salía decir nada por el estilo, al parecer no quedaban registros de semejantes expresiones.
Con el devenir de las horas la noche fue tomando la sala hasta quedar casi en la última oscuridad. El Señor cansado ya de tanto pensamiento mudo comenzó a dormitarse sin defensas. En ese momento antes de sucumbir del todo, lanzó un enorme bostezo que se podría decir que casi le produjo satisfacción, sino fuera porque el Señor jamás podría decir que sentiría algo tan ajeno a sus decires. Entonces, cuando menos se lo esperaba, una palabra que se escondía detrás de un armario lleno de libros también silenciados, saltó desde su escondite y se zambulló en su garganta. Atónito no pudo hacer más que cerrar la boca y decir nada, en tanto le iba llegando a la memoria un viejo cortejo dicho en alguna ocasión.
Al llegar a la casa lo esperaba, igual que todos los años en esa fecha, su familia y amigos cercanos dispuestos a festejar los treinta años de casados del flamante General y su señora esposa. Desde el zaguán empezó a excusarse con ademanes y morisquetas, intentando decir que no se sentía bien y que prefería acostarse, ante la demanda unánime de razones para tamaña actitud sin precedentes las últimas veintinueve veces el Señor agachaba la cabeza, con los ojos compungidos, la nariz avergonzada y la boca llena en tanto con las manos como adoquines decía lo mismo que de general, y generalmente.
Ya en la madrugada, luego de escuchar los correspondientes reproches y reclamos consecuentes del inédito papelón de la cena y tras comprobar que su señora ya dormía el Señor abrió la boca como para dejar escapar a la intrusa y le salió, casi como sin quererlo un “te quiero” igual a como había dicho hacía ya treinta años. Las palabras murieron como mueren las palabras, sin ser escuchadas.
El señor, sentado en la cama, casi sin consuelo lloró hasta el amanecer muerto de risa casi como conjurando mutismos. Al día siguiente cuando se levantó, la señora lo esperaba como todas las mañanas con el desayuno en la mesa y el diario prolijamente doblado sobre la silla. “Tenés listo el café, ¿Cómo estás?” comentó al escuchar el silencioso andar del marido. El respondió, “bien, muy bien” mientras se lavaba la boca, sucia.
Sentado ya en la mesa, molido por la noche en vela y con la cara aún sin gestos oficiales el Señor tomó el diario y se sumergió en aquel mar de palabras tintas, temeroso de que su mujer hubiera escuchado.

3 de octubre de 2007

Resistencia

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30 de septiembre de 2007

Fuegos de...


De regreso a Octubre,
Desde Octubre,
Si un estandarte de mi parte,
Te prefiero, igual, internacional.

21 de septiembre de 2007

Acción

El payaso abrió el telón de su última función. Una nube espesa de polvo se propagó por el escenario con el correr de las altas cortinas. Prendió la única luz y se metió en ella pintándose de algunos colores, muchos colores, descoloridos. Miró al público, aún estaba de pie aplaudiendo desaforadamente. Después de unos segundos los plateistas comenzaron a ubicarse en sus butacas, el aplauso lentamente se fue apagando hasta que por fin una última tos se fue perdiendo en la densa atmósfera acariciando levemente la espesa nube de polvo que buscaba apaciguarse. El breve crujir de los viejos respaldos de madera era tan propio del lugar que no se podría decir que no fuera parte del silencio. El payaso seguía mirando al público, inmóvil, respiraba pausado, casi sin hacerlo. Así estuvo un rato hasta que algunos espectadores volvieron a aplaudir y gritar arengas de diversos estilos alborotando la nube de polvo. Luego callaron y volvieron a sentarse. El payaso nada. Pasó aproximadamente media hora, el payaso y el público se miraban atentamente como para no perderse detalle, ni fuera cosa que se les escapara algo importante. No volaba una mosca, metaforicamente hablando. Promediando los treinta minutos se remontó nuevamente desde las últimas butacas un aplauso que se fue devorando el tinglado y casi que despeinó al payaso. ¡Que aplauso! sobretodo porque esto fue cien por ciento palmas, nada de gritos y zapateos que adulteran cualquier manifestación de aprobación e idolatría, nada de eso, el palmoteo solo alcanzó para despeinar sin metáforas ni metonimias al personaje que aprovechó la distracción para secarse la cara que ardía debajo de los colores también descoloridos del maquillaje. Pensó -me arde la cara- mientras regresaba a la inquietud de su inmovilidad escénica. El público nuevamente tomaba sus lugares asegurándose la mayor comodidad para ahora si, comenzar el goce. Pasaron un par más de medias horas en que sin ser por las moscas que revoloteaban el pastiche rostro del payaso no volaba una metáfora. La espesa nube de polvo finalmente acabose tendida a los pies del payaso como la digna alfombra de su absurda aristocracia. El público, atento. Algún que otro cabezazo de pura somnolencia pero nada fuera de lo habitual. Pasado ya la hora y cuarenta y cinco minutos el payaso empezó a lagrimear como si ya no aguantase la tensión del estar quieto. Largó un llanto y luego otro tratando de contenerse pero el cuerpo le temblaba como avisando que ya no existían mecanismos de defensa apropiados para sostener la farsa. Y lloró, mucho, hasta despatarrarse y hundirse en la espesa alfombra. El público primero aplaudió, sin mucha algarabía, más bien por cumplido, algunos, sobretodo los de la primera fila, se pusieron de pie, luego se fueron retirando, confusos y en silencio esperando tomar la calle para comentar el espectáculo. Al rato el teatro quedó vacío y en silencio, aun crujían los respaldos. En el escenario el payaso todavía desparramado temblaba angustiosamente mientras parpadeaban en hall del edificio las tenues lamparitas que formaban la frase HOY ESTRENO.

14 de septiembre de 2007

Viaje


Viajo, voy de un lugar a otro, supero mojones, duelo un poco y pienso, en nada en especial, pienso en frases hechas. El mundo está lleno de frases hechas, el mundo está loco, como hormigas locas, el mundo.
Las frases hechas no tienen nada en especial, al parecer, parecen sabias y convenientes, o están locas como el mundo. El mundo es un infierno, pero sin justificaciones. El mundo depende de las frases hechas, o del cristal con que se mire, a la frase o al mundo. Hoy no quiero al mundo. Hoy quiero cambiar el cristal, desarmar las frases, las descoloridas, superar mojones que parecen sabios y convenientes, depender del viento que sopla palabras sueltas, volar en ellas sin apuro, pasar el rato, viajar. Ir de un lugar a otro aunque sea el mismo otro lugar, tomar los caminos largos, pasar la noche en una nube esperando un aventón. Decir algo que no tenga precedente ni motivo para volver a repetir, no volver a decirlo. Las palabras sueltas no son como las frases hechas, no se dejan domesticar, salvo algunas.

Hoy quiero viajar sin rumbos, conocer otras frases, aprender a decir otras palabras. Y mañana si, recuperaré el camino con más colores y más soles afrontaré los giros con menos modales y volveré a recuperar aquellas palabras que dije, cuando vuelva de donde vine, releyendo frases, retomando los atajos.

Viajo, sin retornos y en presente.
...

5 de septiembre de 2007

decir

Entonces se juntaron para pasar en limpio y tomar decisiones, para negociar y llegar a un acuerdo de desacuerdos y darle fin al final. Se repartieron culpas y responsabilidades, todo de una manera muy madura y educada. Se recordaron con nostalgia cuando los tiempos eran pasados y mejores, sobretodo pasados, cada regocijo se conjugaba en pretérito, cada sonrisa presa de un ayer distante. Se escucharon respetuosamente tratando de registrar cada una de las palabras que no volverían a escuchar en esa voz. Se odiaron cada uno a cada cual y cada uno a si mismo. De todas maneras se aclararon que se quieren mucho y que no es una pelea sino un barajar y dar de nuevo, que las personas cambian y que no valía la pena seguir estirando un pretérito afónico de tanto repetir la misma carcajada, se basaron en letrados y profesionales, se dieron muchas veces la razón como hacen los desconocidos para no generar un problema. Se atragantaron los llantos y los deseos de una última oportunidad. Se midieron en el tiempo, pasado. Se pusieron a las órdenes para cualquier necesidad excepto para necesitarse. Se necesitaron pero prefirieron no aparentarlo. Se fumaron una cajilla y se miraron de arriba a abajo sabiéndose en un disfrute póstumo. Se arrepintieron, mil veces en dos segundos. Se desearon lo mejor, se alabaron y se dieron mucha fuerza, se pasaron el trapito como si no se conocieran, y volvieron a regocijarse, siempre en pretérito. Se ofrecieron un abrazo y se sostuvieron en él, un rato largo, como 5 años. Luego se soltaron volvieron a decirse todas esas cosas que se dicen en presente cuando uno tiene el regocijo trancado en el pasado. Se recordaron a las órdenes, se invitaron a verse en algún momento pero en ninguno en particular, y entonces si, en la puerta del zaguán y después de tanta palabrería se dieron el último beso...
...”ya no hay más nada que decir” se dijeron, acto seguido se fueron cada cual por su lado dejándose atrás y definitivamente...(ya no hay más nada que decir).

4 de septiembre de 2007

La desentendida

La felicidad es feliz!
ríe
y llora de felicidad,
se alborota,
rompe los cocos,
baila y canta
mal,
piropea
y aunque se haga la desentendida
se deja piropear,
no sabe donde tiene la cabeza la felicidad!
se ríe sola
como los locos
sobretodo los felices,
sigue cantando
mal
salta en una pata
como perro con dos colas
que salta de esa manera,
suspira,
susurra
y se sonroja
aunque se haga la desentendida

tiene orgasmos múltiples
y múltiples orgasmos
y entonces
llora
o canta
mal
pero de felicidad.
Mientras tanto
la angustia aguarda
silenciosa
y pacientemente
una distracción,
también es feliz
aunque se haga la desentendida.

29 de agosto de 2007

Pretérito presente simple


Tiene un cielo estrellado guardado en una cajita de fósforos a la vez escondido en un viejo baúl de madera negra; en el mismo baúl esconde un pomito de plástico con lluvia fresquita de verano y un alajero con los silencios de mil noches en calma. El baúl de 5 candados y oxidadas bisagras yace a los pies de un viejo árbol, el mas grande y lonjevo del parque, el de la sombra apacible como canción de cuna. Tiene también una libreta de papel astraza. Escrito sin aparente orden la libreta guarda a modo de ayuda memoria la receta de un ayuno, una canción cuyo autor anónimo nunca escribió, tres secretos en una hoja en blanco, un cuento corto sin final ni moraleja y un puñado de palabras sueltas que si no estuviera ducho en el asunto se les caerían por las hendijas de la libreta. Las palabras se ríen aplastaditas; risa es una de ellas; hay muchas y en gran variedad, pero ninguna imperativa.
En una valija desmemoriada de cuero marrón guarda un traje del color de la noche, una camisa sepia y una corbata haciendo juego, todo perfectamente planchado y con un penetrante olor a naftalina. una galera llena de pájaros de colores y un reloj de bolsillo sin agujas , que de tenerlas igual estarían estancadas en la hora en que dejo de funcionar; no hay zapatos ni nada por estilo, si un pequeño clavel del aire pinchando anécdotas en cada una de las hojas que forman la flor. En un compartimento interno, junto a una foto velada y un vencido boleto de ómnibus aun sin marcar hay una llave de candado.
Tiene este silencioso personaje una cita pactada de antemano para la cual parte temprano, cuando el sol comienza a llenar de colores el horizonte, valija en mano, la libreta en el bolsillo de atrás del pantalón, chiflando una canción de algún autor anónimo cuya obra maestra nunca escribió.
LLega a destino cuando el astro rey vuelve a arrear los colores en el firmamento. Debajo del viejo arbol del parque se desnuda para vestirse con la ropa planchada para la ocasión; los pies descalzos reconocen el suelo; coloca en un ojal el clavel del aire y la libreta de astraza dentro del saco. Del reloj ubicado en un bolsillo pegado al corazon cuelga una cadena que perdio el brillo con las horas.
Arrodillado frente al árbol empieza a rastrillar la tierra con las manos y sin anuncio alguno las manos se duplican y multiplican , hasta llegar a diez. El viejo baúl de madera negra queda a la intemperie en cuestión de minutos. Los cinco viajeros vestidos para la ocasión, sentados en el suelo, haciendo una ronda con el baúl en el centro se miran tras la penumbra , nada se dicen, esbozan apenas una mueca que se diría sonrisa. Uno de ellos descorcha un vino de uvas nostálgicas que trae en una bolsa de papel de diarios con noticias de ayer junto a cinco copas de cristal de viento. Brindan , sacan de la libreta la palabra "salud" y tras lo que tardan en mirarse todos a los ojos y mojarse los labios con el mosto tinto abren el baúl con cinco llaves fundidas del mismo acero.
Tienen un tesoro que liberan recién cuando la noche estrellada no deja ver en las uñas el despojo de la tierra removida. La luna redonda asoma detrás de la única nube de una lluvia fresquita mientras mil silencios se quiebran con el tic tac de un reloj que comienza a funcionar.

21 de agosto de 2007

Redundantes repeticiones


La ciudad duerme. En la orilla los dos buscan un lugar acorde para no estar. La rambla desolada se estira a lo largo de la urbe haciéndole cosquillas en la panza. Mientras tanto agosto se despacha con un cero grado y abrigada por el calor que aún se siente del más frío de los días, la ciudad duerme.

Para ellos, es toda la desesperante madrugada, el paisaje desértico e invernal que tan poco montevideo es para los catálogos de Turismo, los mil pasos de cada metro cuadrado de vereda, el grito mudo de un carnaval que se nostalgia como en cada invierno, cada una de las gotitas de mar que salpican, los tambores de ayer, los almacenes de 24 horas, los perros, todo el silencio y el resto del mar, aunque algunos insisten en llamarlo río.

Mañana finalmente saldrá el sol, pero cuando entonces, ellos dos buscan un nosotros por más ridículo que suene y sin ánimo de perdurarlo en el tiempo, justificar el sueño y los pies helados y sobretodo las ganas de dejarse convencer camuflandose éllos en el nosotros. Y Montevideo entre hadas.

Mañana finalmente saldrá el sol, pero cuando entonces no, cuando entonces es la madrugada y la ciudad tiembla, es el peor de los inviernos y más que nada es un agosto ajeno y desconocido, ellos no serían nadie de estar en la ciudad pero allí, en la orilla son todos y las ganas de dejarse convencer rondan en sus cabezas reventando como las olas y repetiendose como este relato, mientras que ladeando el agua, ronca el asfalto.

Cuando puedan redundarán en caricias sinceras casi vírgenes y no importará ni el mañana ni el frío, ni ellos o nosotros, tampoco los pies helados ni el mar testigo, mucho menos importará si es o no río. Sin embargo en ese entonces lo esencial es que la ciudad, despojada de su rol capitalino, agotada por el trajín diario, sumisa ante la gélida noche, duerme, casi que muere, deja de ser Montevideo, y para ellos, que ya no son ellos es la más montevideana de las madrugadas, ridícula y efímera como una murga que anuncia la inminente despedida, un buen momento, una grata compañía o tan solo un lugar acorde para no estar cuando ellos insisten en no estar. Y la ciudad...

15 de agosto de 2007

Propuesta



Nicolás Batalla, compañero del paredón por propia involuntad, me propuso hace unos días salvar el mundo en 25 años. Le pregunté si lo podía pensar, no porque crea que la empresa es desmedida o falta de sentido, sino porque quería saber si yo estaba a la altura de las circunstancias, salvar el mundo, con el Nico Batalla, que es tan buena gente que se le está destiñendo el bélico apellido. Y eso de ser buena gente está bueno, pero uno tiene la idea de que pa salvar el mundo hay que ser un poco cabrón, y nosotros no matamos ni una mosca, que tampoco es que sirva de mucho para la tarea pero por algún lugar hay que empezar...

Entonces a falta de insecticidios podriamos empezar por dejar que cada uno empiece por donde quiera sin planes matriarcales de esos que dicen "Estaría bueno que hagas lo que yo te digo que hagas por la paz del mundo...". O podriamos empezar por dejar de escribir cosas como “Hoy es domingo y mi soledad y yo es todo lo que vos necesitás leer mientras me rasco el ombligo...”. Quizás podemos empezar por ahí, o por una flor, o una sonrisa, un “buen día” a pesar del mal tiempo, que ya no es como antes, cuando el tiempo era largo, espacioso y sobretodo ordenadito, a un invierno le seguía una primavera y la nieve las veíamos en postales que es otro lindo lugar para empezar.

También podemos empezar por dejar de decir cosas como “Bo, gil de goma no ves que la luz está en verde la puta que te parió!!!”. O por dejar de cruzar en rojo. O un poquito cada cosa. Tal vez el principio es un caramelo, un broma de buen sabor, una mano, un hombro, o tal vez hay que empezar por llorar un rato, descargar la rabia y entonces si, no parar de reír, aunque se mueran de envidia ante tanta felicidad, pero sin bajar la guardia, para que no nos aplasten como moscas.
La cuestión es empezar a tirar del hilo hasta formar la madeja ¿entienden? Hacer algo, o dejar de hacerlo, empezar por ahí, o no, pero sacudir la modorra. Que a un “¿me quiere?” le siga un “ni que tal vez”. Arrancar con algo, un bloque o un ticholo....o simplemente por una foto linda, con niños felices.

Después de tanto cuento de hadas de niño y tanto cuento del flaco de barba que salva el mundo de adolescente un día nos despertamos y nos dimos cuenta que se fue el siglo XX y con el las ilusiones. El mundo se ha convertido en un lugar bastante incomodo para vivir. No se puede estar más solo que en este siglo XXI superpoblado. No es capricho, o si, o quizás me comí el cuento... Pero como todo cambia las hadas lo hacen, las barbas también, a la palabra revolución ya nadie la respeta, tanto te la usan para hablar de cambios políticos como de promociones de TV para abonados o efectos de jabones en polvo, que dejan la ropa blanca bien blanca...¿?, en cualquier momento nos van a vender leche que es bien leche...digo...porque hay tanta mala...

Entonces, si ya nos sacaron la ilusión, y el derecho a usar ropa blanca amarillenta, y nos sacaron la primavera y con ella las cometas, el vientito que sopla, ni que hablar de los amores, los parques con panza arriba y los domingos con sol ¿que hacemos? ¿Nos vamos a rascar el ombligo? Yo propongo empezar, ¿a que? No tengo idea...pero cuenten conmigo... quedan 25 años.

............................................................................ef

10 de agosto de 2007

La mala racha


Mientras dura la mala racha, pierdo todo. Se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria: pierdo llaves, lapiceras, dinero, documentos, nombres, caras, palabras.
Yo no sé si será gualicho de alguien que me quiere mal y me piensa peor, o pura casualidad, pero a veces el bajón demora en irse y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco, y siento mucho miedo de que se me caiga la vida en alguna distracción.


Eduardo Galeano

31 de julio de 2007

dialogos fusilámines

-Toc toc!
-¡No hay nadie!
-¿Cómo que no hay nadie?
-¿Como quiere que le diga?
-Usted diga como quiera, mas eso es lo que me extraña
-¿Que dice?
-No, yo no digo, usted dice
-¿Que quiere que le diga?
-No quiero que me diga nada, por eso me extraño
-Está bien, no le digo
-¿No me dice?
-No, no le digo
-Ni me diga, que me va a decir
-¿No le digo?
-Digame si, ¿Si no hay nadie, quien hay?
-Hay alguien
-Que bueno porque yo solo quería hablar con alguien
-Mire que casualidad, ¿usted quien es?
-Yo no soy nadie
-Es decir que hablo para nadie
-Si lo vemos de esa manera...si
¿Entonces para que le digo?
-No me diga
-No le digo
-¿Debo interpretar que no hay nadie?
-Si
-Vuelvo a pasar más tarde entonces...
-Como usted diga

...

-TOC TOC!
-¡No hay nadie!!!
-¿Y porqué contesta entonces?
-¿Usted pretende que sea un maleducado?
-No me refiero a eso
-¿A que se refiere?
-A que no debería contestar
-Si no le contesto señor, ¿Cómo serían mis modales?
-Sinceramente muy malos
-¿Y usted pretende que lo atienda con semejante falta?
-No, la verdad que no me interesaría
-Entonces no insista, para que quiere que haya alguien
-Yo solo pretendía hablar con alguien
-¿Con un mal educado?
-No presisamente
-Por eso le digo
-Que cortés de su parte
-Y eso que no hay nadie
-Usted es muy educado
-¿Y usted?
-No le sabría decir
-Que irrespetuoso
-Por que lo dice
-Presentarse sin un mínimo de seguridad
-De cualquier manera no hay nadie
-Si
-Vuelvo a pasar más tarde entonces
-Como guste

...

25 de julio de 2007

Nueva Roma

Mi vieja crió un idiota de corazón lunático.


Ultimamente ando con ganas de no ser, lisa y llanamente, no existir, desaparecer, control/alt/supr. Pero la paradoja me paraliza ya que un fusilado que no sienta determinado fastidio ante la cercanía de la muerte es una contradicción en si mismo. Un fusilado debe aferrarse a la existencia hasta el último instante, un fusilado debe ser recordado porque lo matan contra su voluntad. Un fusilamiento sin resquemores es practicamente eutanasia. Sin embargo me vienen ganas de ganarle de mano al verdugo, de no darle el gusto,de decirle: dispará soretón que me da lo mismo!!!!!
Ahora bien, pienso en los verdaderos fusilados, los que no pueden decidir, los que no saben decidir, los eternos traicionados que vienen al mundo solamente para adornar el paredón, viven su vida sin más remedio, y no lo saben, mientras el sistema ( o lo que sea) les inculca el amor a la vida, lo cobarde de sucumbir, lo importante que es para la sociedad en general y para su familia en particular que él (repito fusilados sin elección)resista los embates de un mundo injusto y terriblemente paranoico. ¿Como te vas a matar, y dejar todo?, Si te matás sos un cagón!!! Y por ahora (solo por ahora), nos vienen convenciendo. Asumimos las responsabilidades de ser, y canjeamos nuestra magra existencia por un salario digno aunque tengamos la convicción de que en este caso digno es un patético eufemismo de patético.

A un perro se lo cura como se cura a un perro


Ustedes dirán, el fusilado tiene razón!!! Aguante el fusilado!!!! O todo lo contrario: "Fusilado gil de goma!!!!", " Fusilado que te crees, que metiendo eufemismo, paradoja, eutanasia y sucumbir en un solo articulo te haces opinólogo profesional"..."como Galeano". Mientras nosotros seguimos aquí, alimentando esta patraña comunicacional (opa ahora metí patraña)creyendonos portadores de la última verdad, los fusilados congénitos, en su propia lógica de desconectados sin esperanza, siguen naciendo sin permiso y sin anuencia (esto si fue Galeanístico)y con un celular abajo del brazo. En definitiva siguen naciendo fusilados, sin la posibilidad ni siquiera de autodefinirse como puedo hacerlo yo, simplemente porque me parece dicharachero y puedo, por cuestiones de destino, ser portador de tal mentira.

Locura de locuras, porfiar dados trucados.


Ultimamente, entre fusil y fusil, he pensado en la propiedad de este blog, para que sirve ( si es que sirve para algo) y para que debería existir, cual es su función. Apelamos (los que pertenecemos a esta "comunidad") a la democratización de los medios, al no menos panfletero Todas las voces todas!, al ingenuo "Ya no hay distancias", pero entre tanta voz que anda a los gritos nadie escucha a nadie, somos un gran colectivo de individualidades ( este pique lo saqué de Rifkin creo) cada uno pregonando su evangelio. El libre acceso, ni libre, ni accesible, no es otra fantochada más para tenernos vigilados, sin intensión de autofusilarnos, dándole con fruición al chupete electrónico mientras intentamos ser más divertidos que el blog anterior y mucho más ocurrente que el que viene despues...ni siquiera con los huevos suficientes para salir del anonimato de una identidad falseada, y putear a cara descubierta como cuando eramos más chicos y aun creíamos en cambiar el mundo.

Las máquinas vigías pasan volando al mundo.


Pero tampoco es por esto que ultimamente ando con ganas de no ser, de mandar todo a la concha de su madre y no tener esa sensación de dejar a un puñado de personas hechos mierda, no sentir como un dejo de cobardía por lo egoísta del acto. Solo porque de tanto en tanto me agobian mi problemitas de salón de joven de principio de siglo en una Montevideo que le da la cara al mar y la espalda al país. Entonces la paradoja paraliza. Quiero escapar de que?... Definitivamente soy un cagón...aceptarlo es un primer paso.


.............................................................................ef..

18 de julio de 2007

Cuando pasa "nada"

Como con cualquier cuenta regresiva, el terror del súbito final rondaba en aquella mañana. Sentado en un banco de la plaza, Ceferino, vecino del lugar, concentrado en sus conflictos interiores, parecía estar muy lejos de la realidad; ajeno tanto a los transeúntes y a los perros callejeros como las palomas que curioseaban temerosas desde el piso esperanzadas en que cayera de sus manos algo más que desperdicio.
A esa altura ni los recuerdos lejanos de los buenos momentos que estallaban en su mente lograban disiparlo del cometido que se había impuesto: rifar su suerte en una lotería tan fatal como romántica.
Cada vez que desprendía una de las hipótesis aceleraba su ritmo cardíaco e iba dejando a sus pies, uno a uno, los despojos de la duda, que entreveradas con las hojas marchitas de los árboles sugerían abstractos dibujos para aquella alfombra otoñal.
Apenas murmuraba el rezo cíclico de la ceremonia, pero el jadeo espasmódico de su respiración acentuaba el perfil trágico de la escena: aquel personaje, en la plaza de su tranquila comunidad, rompiendo la rutina empecinada en repetir, día a día, el mismo acto.
Está claro que en cualquier pueblo chico la mínima desviación de la cotidianeidad no tarda en levantar polvareda, y menos si se da en el corazón mismo de la población, por donde pasaban las viejas que salían de la iglesia y los viejos que entraban a los bares, expuesto a las ventanas de la escuela y a los ojos libres de los pocos presos con sus celdas cinco estrellas con vistas a la plaza.
Algún parroquiano empezaba a evidenciar el asunto, dispuesto a evaluar la salud psíquica del vecino, se animaba a pasar cerca de este con total naturalidad. Sin dejar de asombrarse por el estado del hombre, que temblaba como llorando con el cuerpo, la mayor sorpresa era descubrir lo que empuñaba en la mano derecha y a lo que no le sacaba la vista de encima mientras seguía con la cíclica oración. A media mañana todo el pueblo estaba en la plaza, arrinconándose en las esquinas, ocultándose en los bares, pero mirando perplejos y con mucha
atención el desenlace.
Los rumores no se hicieron esperar, unas viejas comentaban que se trataba del novio de la hija de fulano que lo había dejado la noche anterior; otros decían que era consecuencia de la tremenda ingesta de alcohol a la que estaba acostumbrado el ahora esquizofrénico vecino; –por acá no pasó anoche-, exclamaba el gallego, dueño del bar, como por las dudas; otros pedían calma, no llamar la atención del enfermo, era preciso avisar a los familiares antes que se enteren por malas fuentes.
Pérez, un milico de la zona, decidió tomar el toro por las guampas y acercarse al individuo en busca de un rescate propio de su oficio; a pocos metros del banco paró la marcha, observó la mano derecha, pensó unos segundos y sólo se animó a exclamar –buen día, Ceferino- antes de dar la vuelta y volver al tumulto. Se escuchó –¿vos´tas loco?-, -¿qué te crees, Rambo?-, dijo otro. –Es cuestión de minutos-, informaba Pérez, -ya no se puede hacer nada, ahora lo que queda esperar-. Por puro respeto, nadie se burló del ridículo diagnóstico, como para no ofender al hombre de uniforme que, en definitiva, representaba a la autoridad.
Lo cierto era que la ruleta estaba llegando a su fin. Ceferino transpiraba sin parar, las manos le temblaban tanto que casi no pudo terminar con su empresa. El pueblo esperaba impaciente el veredicto que se desprendía de la diestra mano, desde las ventanas de la escuela los alumnos seguían con atención la lección del día y las palomas levantaron vuelo sabiéndose ajenas de toda limosna.
Hasta que por fin pulgar e índice zurdo gatillaron la sentencia, hubo un segundo muerto en la escena. Los curiosos acercaron la cabeza como suplicando el desenlace. Pérez, de espaldas a la plaza, abría los brazos como para marcar una barrera imaginaria conteniendo a la muchedumbre. Ceferino se recostó en el banco, apoyó los codos en el respaldo y apenas suspiró –me quiere, me quiere- mientras sonreía y cerraba los ojos aliviado.
Ya era parte de la alfombra el último pétalo de la margarita mutilada que perecía lúgubre en la mano derecha.

6 de julio de 2007

El fusilado al fusil


Es hora de opinión pura que de todas maneras es lo que motivó este desagravio a la comunicación llamado simplemente el paredón de fusilamiento.
Entonces, quisiera verter algunos pensamientos sobre la alicaída TV nacional. No entraré en profundos análisis sobre el papel de los medios masivos y todas esas palabrerías que hacen los eruditos que mantienen un promedio de 6 horas diarias de televisión. Tampoco ingresaré en el posmoderno y kisch comentario al estilo columnista de Freeway de "yo no miro tele...pero porque no tengo" escusa avida en el uso de la estrategia "Quedarbiencondiosyconeldiablismo", y que no sostiene su inverosimil argumento ni aunque partamos del supuesto de que estos chicos son solo nenes de cole privado jugando a ser "progre". Es más, ni siquiera hablaré de la televisión.
A lo que quería referirme el día de la fecha es al comentario vertido por el señor Gustavo Fernández Inzúa en el efímero programa "Sin Censura", y es lo que haré a continuación.
Me encontraba yo practicando el sedentario zapping sabatino cuando reparé en la violenta y siempre de culo cara del personaje en cuestión, pocos segundos tardé en reconocer que me había detenido en el canal 10, que aparte de ser el canal que reunió en el lapso de un año las 5 peores producciones uruguayas de todos los tiempos (cambio de vida, locos por el fútbol, aquel otro que te mostraban como la gente se destrozaba en un accidente de tránsito, cualquier otro en que participó Escanlar,etc) es de todas maneras "el canal uruguayo". y uno le viene como cierta cursilería patriótica, porque de última es el canal que le abrió las puertas al Piñe, que es el paradigma de lo que no debe tener un comunicador, desde la cara a la postura conceptual(...)
Sigamos, aunque quiero que sepan que es por pura retórica que conjugo en plural pues si quiero sigo y si no quiero no...Al igual que lo de la postura conceptual del Piñe, que quedaba mal decir que es un cabeza hueca y que seguro el profe quisiera tener de hijo a Gonzalo Delgado...que ya no le está haciendo honor al apellido.
Sigo entonces, Como decía, detengo de pulsar el remoto control precisamente en "Sin Censura" cuando "Inzúa" esgrimía su sabia opinión de porqué le fastidiaba que la gente viera la riqueza (económica ) como algo malo y que para el está bien ser rico y que si por el pudiera sería rico y prepotencia va y caraculo viene y yo que se...ISO fato cambié de canal, mas me quedé con las ganas de explicarle a Gustavo (como Escanlar, que casualidad) algunos asuntos:
A ver, Gustavito...el dinero, esa convención abstracta de los hombres es finito, y no por lo delgado del papel ni de la moneda y tampoco por Gonzalo, es finito porque tiene fin. No hay algo que te llame la atención Gustavito ( y aprovecho las casualidades para referirme a los dos)? Nada te parece raro Gustavo?...bien, Repetiré la oración marcando algunos términos: el dinero, esa convención abstracta de los hombres es finito Nada Gustavos?...bue suponete que si el hombre fuera un ser de puros sentimientos, crearía una abstracción finita? entendéis..abs-trac-ciooooón. ¡ No Piñe, no es por el grosor del billete!!!!
Tratemos de ser algo más gráficos: Tengo tres manzanas para repartir entre tres niños, Gustavo, Gustavo y Piñe...entienden?
Digamos, necesariamente ser rico supone que alguien es pobre, pues si todos fueramos ricos, nadie lo sería...aunque dicho estado de perfección sin duda (y apelando al supuesto de que el mundo está lleno de gente como Inzúa) duraría menos que Sin Censura al aire por la pantalla del canal uruguayo; programa del cual omitiré opinión pues nunca más lo vi.
A modo de resumen: Cuando vuelven a pasar No toca botón?

Fernández Inzúa, tu que quemaste un billete de cincuenta pesos para demostrar no se que (este programa no lo vi,me lo contaron, pero agradecería que me acerquen el material)tu que fomentas esa imagen transgresora mezcla de Jeam Deam con Tabaré Rivero pero mucho más Jeam Dean, casi hasta el extremo de ser todo Jeam Dean pero pobre y tercermundista. tu Gustavo, tu también gordo Escanlar, se que te esfuerzas para crear esa postura transgresora con esa levantada de seja y esa levantada de textos, ustedes...NO ROMPAN MÁS LAS PELOTAS!!!!!

A mis lectores, sepan disculpar este post, espero que no vuelva a suceder...pero ya sabemos, así está el mundo amigos...nos estamos viendo.
El Fusilado

Fe de ratas: El fusilado pide disculpas por omitir a Desafío al Corazón de las peores producciones de la televisión uruguaya. Acepto que hay más ejemplos pero me es imposible recordarlos todos sin su colaboración. Ahora si,muchas gracias, hasta la próxima, y nunca dejen de soñar!

31 de mayo de 2007

Miguel nunca tuvo uñas para guitarrero

Miguel siempre quiso ser músico, pero nunca tuvo uña para guitarrero, era manco, casi, la palma de la mano la tenía lo que le faltaban eran los dedos. De cualquier manera no era la guitarra su instrumento predilecto. A Miguel le gustaba el piano, pero se decía que no tenía dedos de pianista. De todas maneras sobrellevando las notorias desventajas que tuvo que enfrentar decidió ingresar al conservatorio de música, porque Miguel si algo siempre anheló fue tener dedos, y pegadito ser músico.
Así fue que con ardua labor y esmero se convirtió en “maestro de palo de agua”. Vale decir que lo de Miguel fue prácticamente autodidacta ya que en el conservatorio el curso de palo de agua se extendía aproximadamente tres clases: Una de acercamiento al instrumento, donde se dictaban algunos conocimientos sobre historia y procedencia. La segunda clase se enseñaba a ejecutary la última dedicada plenamente a la improvisación. Está última fue la que verdaderamente entusiasmó al Miguel, ya que mientras sus compañeros producían la misma sonoridad, aquella propia del aparato musical, la cual simula el sonido de una cascada de agua mineral drenando por entre las rocas del valle. Pero el Miguel iba mucho más allá. Tanto te hacía una cascada como un afluente caudaloso o un arroyo Miguelete; incluso te diferenciaba entre un río con y sin planta de celulosa. Un infierno el Miguel.
La fama no tardó en llegar porqué nunca llego. Al parecer las virtudes del Miguel no eran del agrado del grueso de la población, tampoco eran del agrado del trozo fino que quedaba. De cualquier manera él insistía, porque si hay algo que tenía era eso, dedos no, pero insistencia le sobraba.
Grabó un disco y lo vendió. Así que animado por el éxito de de la empresa decidió sacar una segunda edición de “Miguel y su palo de agua”, esta vez asumió los riesgos de la profesión y editó cien ejemplares. Vendió uno más. Quedaron noventa y nueve discos que con el correr de los años intentaron cautivar al público formando parte de promociones 2 x 1 o en ofertas de navidad. Lamentablemente los años corrían como liebres y el éxito de “Miguel y su palo de agua” nunca lo pudo alcanzar a tiempo. Terminaron los discos en una batea de liquidación junta a títulos como “Los hits de FM Gregoriana” y “Éxitos de la charanga”. Todavía alguno queda. Noventa y nueve para ser exactos.
El incomprensible desapego de la ciudadanía con las artes musicales interpretadas íntegramente con palo de agua sirvió de trampolín para que con el tiempo Miguel se sambuyera en las más remotas profundidades de la locura. Ni siquiera el apoyo incondicional de los amigos logró mantenerlo sano. Sabios y fieles compañeros que demostraban su actitud altruista en frases como “No te fui a ver porque en El Gran Hermano era noche de nominación”, o “No te tires abajo Miguelito, tu música es lo mejor que escuché en mi vida ¿ me prestarías el disco así me lo copio?” Ya decía el Miguel que el a sus amigos los contaba con los dedos de una mano.
Poco a poco empezó a dar señales claras de su crítico estado mental. Comenzó por perder el apetito. Como decía su madre “Se sentaba a comer y parecía un pajarito”, quizás potenciado por la costumbre que había adquirido de pasarse de cinco a seis semanas en la copa de un paraíso, desnudo y gritando “¡bicho feo!¡bicho feo!”. Más adelante empezó a manifestar cierta violencia en el contacto con los vecinos. Se le daba por correr a las mujeres (siempre desnudo, rutina que no abandonó hasta su muerte)con el palo de agua erecto ( en clara apología falíca) tomado por sus precarias manos. Dos por tres se le caía.
Se puso degenerado el Miguel. Cuando le gritaban en la calle “¡que hacés Miguel!” se limitaba a levantar el puño y responder “ estoy cerrando todos los dedos menos el mayor...”
Pobre Miguel, pensar que él de puro bueno le decía: “el no comer no mata, pero te genera una acidez machaza”.
Y se fue yendo, como quien dice se fue perdiendo. Vale la pena hacer notar la llamativa coincidencia entre la imagen metafórica del extravío como descripción de la confusión psicológica del individuo, con la plenamente real circunstancia de que el protagonista un día salió de su casa caminando y no volvió a recobrar el rumbo. Y se perdió, ya no solo en los laberínticos misterios de la mente humana sino también en los engorrosos parajes de las sierras de Minas, ciudad de procedencia del infortunado músico interprete.
Finalmente decidió descansar cuando ya se encontraba extenuado. Desde la cima de un cerro contempló la ciudad que le había dado la espalda. Entonces, allí, desnudo sobre una roca, decidió dedicarle una última función a su ciudad natal. Empezó ejecutando ritmos tradicionales, se escuchó: “sssssshhhhhhhrrrrrr”, “sssssshhhhhhhrrrrrr”. Al sonar del instrumento un pequeño manantial de agua cristalina emergía de las rocas como en una propaganda de “Salus” pero en vez de un puma erguido estaba el Manuel con semejantes características. “Sssssshhhhhhhrrrrrr, sssssshhhhhhhrrrrrr”, continuaba la monótona melodía que a pesar de su opaco volumen aprovechaba la excelente acústica brindada por las particularidades geográficas y se desparramaba sobre la ciudad de la misma manera que lo hacía el manantial que a esa altura ya era por lo menos cañadita.
Al poco rato la población entera se encontraba en las calles observando el extraño espectáculo que descendía desde la cumbre. “¡Es el Miguel, es el Miguel!”, gritaba alguno que aseguraba distinguir en la diminuta figura la carencia dactilar que lo caracterizaba. La multitud arengaba rabiosamente. Aquellos que tiempo atrás ignoraron los dotes artísticos de su vecino ahora hacían gala de su cercanía con el músico y se regocijaban aplaudiendo y reclamando bises.
Los más reconocidos productores artísticos no dejan de remarcar que no hay como enloquecerse, subir desnudo a la punta de un cerro y movilizar las aguas al compás de la música para conquistar el éxito tantas veces esquivo
Lástima que el Miguel nunca se enteró de lo que sucedía en la ladera. No escuchó, solo tenía oídos para su música, la cual fue incrementando en intensidad y con ella la tormenta que asomaba. De pronto giró bruscamente el palo de agua y la lluvia se descargó con vehemencia. Volvió a repetir el movimiento haciendo que truenos y relámpagos dominaran el firmamento. La platea improvisada platea quedó por un instante de boca abierta. Luego no pudieron más que cerrarla ante el inminente ahogo producido por el agua que caía como agua que cae. Algún parroquiano aprovechaba para tirar un trasmallo en el caudaloso río que antes de ser cañadita manó de la roca como un manantial.
¡La rompió el Miguel!
Por fin se hacía justicia con un incondicional del arte, que como buen artista luchó contra viento y marea en pos de su sueño más ansiado.
Miguel ordenaba relámpagos y centellas como si se trataran de notas en el pentagrama. Es decir, mal. Cierto es que no se puede pretender que con solo tres clases uno sea un erudito en solfeo.
Conforme a dicho desconocimiento Miguel se equivocó. La embarró, más allá del temporal, es decir, metió el dedo en el ventilador...metafóricamente hablando. Se equivocó de figura, le metió corchea en lugar de semifusa, error que podría haber pasado desapercibido ante los ignorantes oídos de aquellos que no saben diferenciar entre el sssssshhhhhhhrrrrrr y el Sssssshhhhhhhrrrrrr de un palo de agua. Mas cuando uno presume gobernar los designios de la naturaleza no puede andar improvisando.
Así fue que sobresaltado por la función que estaba ejecutando y como para impresionar le quiso meter un trueno, pero le salió rayo.
Una verdadera pena que el palo de agua del Miguel tuviera entre sus ornamentos apliques de metal.
Cuando llegaron en su auxilio lo encontraron tendido en la fría roca totalmente desnudo y con el palo de agua en los muñones. Un lagarto miraba desde lejos mientra entibiaba la sangre con el calor del sol que asomaba entre las últimas nubes.
Lástima grande que el Miguel no hubiera tenido uña para guitarrero, sino seguro se salvaba. Quedarán por siempre al menos tres interrogantes sin resolver sobre la vida de este verdadero mártir de las artes sonoras: En donde dejó los dedos; si exactamente dominó la naturaleza; y por último, para que querría su madre dos copias de “Miguel y su palo de agua”.

28 de mayo de 2007

Balada para un loco


Hoy se me ocurrió que estaba bueno homenajear a los locos, los lindos; yo empiezo con tres: el polaco, Ferrer y Piazzolla, ustedes propondrán a quien corresponda. Vengan, vuelen...


Letra: Horacio Ferrer.
Música: Astor Piazzolla.

Las tardecitas de Buenos Aires tiene ese qué sé yo, ¿viste?
Salgo de casa por Arenales, lo de siempre en la calle y en mí,
cuando de repente, detrás de ese árbol, se aparece él,
mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte
en el viaje a Venus. Medio melón en la cabeza,
las rayas de la camisa pintadas en la piel,
dos medias suelas clavadas en los pies,
y una banderita de taxi libre en cada mano... Ja...ja...ja...ja...
Parece que sólo yo lo veo, porque él pasa entre la gente
y los maniquíes me guiñan, los semáforos me dan tres luces celestes
y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares,
y así, medio bailando, medio volando,
se saca el melón, me saluda, me regala una banderita
y me dice adiós.

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,
no ves que va la luna rodando por Callao
y un coro de astronautas y niños con un vals
me baila alrededor...
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,
yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste; vení, volá, sentí,
el loco berretín que tengo para vos.
Loco, loco, loco, cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré, con un poema
y un trombón, a desvelar tu corazón.
Loco, loco, loco, como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad, ya vas a ver.

Y así el loco me convida a andar
en su ilusión súper-sport,
y vamos a correr por las cornisas
con una golondrina por motor.
De Vieytes nos aplauden: Viva, viva...
los locos que inventaron el amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.
Nos sale a saludar la gente linda
y el loco, pero tuyo, qué sé yo, loco mío,
provoca campanarios con su risa
y al fin, me mira y canta a media voz:

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
trepate a esta ternura de loco que hay en mí,
ponete esta peluca de alondra y volá, volá conmigo ya:
vení, quereme así piantao, piantao, piantao,
abrite los amores que vamos a intentar
la trágica locura total de revivir,
vení, volá, vení, tra...lala...lara...

30 de abril de 2007

Imprevistos y anormalidades que te pueden suceder en un festival de Cinemateca


1)- Que vayas a ver una recomendada y por cambio en la programación termines viendo una documental llamada “Las propiedades afrodisiacas del osobuco”.
2)-Que el segundo día te decidas a ver un film cubano por afinidad ideológica y sea tan mala que desees fervientemente que derroquen a Fidel.
3)-Que después de hacer dos horas de cola te avisen que se suspende la función porque se inundó la sala.
4)- Que vayas a ver una película de un director uruguayo hablada en francés, subtitulada en ingles y con subtítulos electrónicos en español.
5)- Que dicha película sea peor que la cubana.
6)- Que los subtítulos electrónicos aparezcan un tanto desfasados con la trama ( bah, en realidad lo anormal sería que todo salga bien)
7)-Que los subtítulos electrónicos funcionen bien, excepto por esos 15 segundos de parlamento donde el protagonista confiesa cual es el secreto.
8)- Que la butaca que te tocó se hunda hasta límites insospechados.
9)- Que justo cuando te tocó esa butaca adelante se siente Matienzo, el pivot cubano de Unión Atlética que había ido a ver la pelicula de su país.
10)Que después de dos horas de cola ingreses a la sala y no consigas butaca porque todos los espectadores de la función anterior se quedaron a ver la recomendada.
11)Que cuando al fin lográs ver la recomendada entendés porqué la crítica decía que en este film el director se permitió ciertas licencias.
12)Que antes de una película el director explique que para él el cine debe aburrir.
13)Que se despida con un eufórico “espero que se aburran”
14)Que efectivamente te aburras.
15)Que de cualquier manera te divierta más que la del director uruguayo.
16)Que después de 45 minutos de una película en la cual no estas entendiendo mucho la trama, corten la proyección para avisar que hubo un error en el orden de los rollos del film.
17)Que todos tus conocidos te digan que buena estuvo esa película que no viste porque a esa hora decidiste ver la cubana.
18)Que el gordo de la Linterna Mágica no se ría nunca, ni siquiera durante el festival.
19)Que te equivoques de sala y vuelvas a ver...
20)Que “Las propiedades afrodisíacas del osobuco” se lleve el galardón a mejor película por voto del público.

19 de abril de 2007

Congenitus

-Permiso usted es el Nacimiento
-Si que desea
-Señor yo no quiero nacer
-¿Como?
-No..quiero decir...que ya soy un feto hecho y derecho y por lo que puedo escuchar de ahí afuera me da a entender que la vida es bastante injusta y la verdad estoy cómodo acá, algo apretado es cierto pero de cualquier manera preferiría...
-Este es definitivamente un atropeyo…presentarse así tan indecorosamente y decir…por decir nomás..sin ningún tipo de reservas ni cuestionamientos que la vida es injusta….Pero que sabe usted de la vida …mocoso insolente…PAPARULO…la vida..la vida es hasta demasiado justa diría yo. Y es esa justeza de la vida donde todo está en su lugar es lo que la hace tan interesante..porque usted que pretende,..que la vida ande fundilleandole que le sobre vida por todos lados que si pretende boicotearse la vida no represente esta malicia un costo ..una consecuencia una contraindicación?...No señor!!!! La vida es de licra!!! Se le pega al cuerpo como esos pantalones lo hacen con glúteos de las más desaforadas damiselas…como las medias blancas de Dahiana Méndez en ... en todas las obras que ha participado. Lo que pretendo decir es que si usted no entra en la vida que le tocará vivir…adelgaza!!!!!
-Pero tendría que haber una alternativa...
-Alternativa, alternativa, usted quiere una alternativa...la alternativa es que se deje de embromar nazca de una vez y más adelante dentro de 20 o 30 años si quiere se suicida y yastá! Pero no me complique el trabajo. ¿Usted sabe la cantidad de espermatozoides y óvulos que quisieran estar en su lugar? ¿Usted le parece venirme a decir ahora que está todo formadito, los dedos, el pito, todo, que no quiere nacer?
-Pero...
-¿Usted que pretende un trauma? A mire que lo hacemos en un ratito, le envuelvo el cuello con el cordón umbilical, lo tengo así un rato y le dura pa toda la vida...ni se entera...la amnesia infantil es infalible...
-Espere señor por favor!!!
-Que espere, que espere no te das cuenta que hace tres horas que tengo a tu madre tirada en la camilla esa , ¡vamooooooooo!
-No por favor no quiero nacer, ¡no quiero nacer!!!
-Dale asomá la cabezita por el agugerito ese...
-¡Deme otra oportunidad!
-¡Tenés 11 meses gurí!!! ¿No te das cuenta que no hay ciencia que explique lo que está pasando, que queres salir caminando?..tené un poco de compasión por tu madre por lo menos...
-Bueno, está bien, me voy...chau querido mundo nunca te olvidareeeeeeeeeeeee
-Si, si, dale, dejalo en mis manos, ey ¡saludos a la muerte de mi parte, cuando la veas decile que digo yo que se ponga las pilas, que yo los saco como churros y ella ya no sabe que escusa encajar para matar a alguien...ah decile que por fin se llevó al viejo Disney, jajaja
Bueno le digo
Y decile que la próxima vez que venga a coordinar un aborto la convido con una taza..de natalidad, JAJAJAJA!!!!
-Bueno, voy a ver si me acuerdo...chau
Chau mijo chau, ojo la piernita , bieeen chau, chau...Operadora: Confirmado, está naciendo en este momento, bien, bien, comuníquele a la muerte que lo atienda dentro de 25 años, si suicidio, si una pena tanto laburo que dio por un cuarto de siglo, ¿como? No, no hay nada que hacerle, vio como es, nunca superará el trauma.

13 de abril de 2007

Cuando al flaco Espínola se le dio por las armas

Un día al flaco Espínola se le dio por las armas. Y eso que era de lo más pacífico, pero se encaprichó. Como que le entró un vicio; de tanto mirar de esas películas de guerra en la televisión le dio por eso. En otra oportunidad se le había dado por saber si el triángulo de las bermudas era escaleno o equilátero. Y al final no supo. Pero se quedó con la espina; como otra vuelta que había visto en el National Geografic una tribu de aborígenes que se comían a los pescados vivos; por decir de alguna manera, se los comían peces. Esa vuelta también se quedó con la espina, pero en la laringe; los médicos dijeron que era más riesgoso operar que dejarla alojada en la garganta. Y el flaco no era de negarle el alojamiento a nadie. Si hasta la mujer le había pedido para quedarse unos días y así llevaban veinte años de concubinato.
Digamos que el fanatismo por las armas fue paulatino. Arrancó por lo básico, una onda. Y así andaba el tipo con la horqueta colgada del cuello y una bolsa de piedritas atada del cinturón. Después vino el cuchillo de Rambo, la chumbera, el rifle, la escopeta, unos cuantos revólveres. Más tarde ingresó en el mundo de las bazoocas y los cañones. Hasta que ahorrando pesito por pesito finalmente cumplió su sueño, se compró un tanque de guerra. La mujer horrorizada por lo que había hecho su marido gritaba desesperada "Pero Adolfo ( así se llamaba el flaco aunque casi nadie lo sabía) como vas a comprar un tanque, no te das cuenta que no entra en el garaje". Entonces Adolfo, que sería impulsivo no cave la menor duda, pero no era de esos que no daba el brazo a torcer, como correspondía le dio la razón a su compañera y derrumbó el garaje, luego el zaguán, la cocina, y el resto de la casa, para luego construirse ( gracias a un préstamo del banco hipotecario) un fuerte, fortín para ser exacto, aunque el insistía en llamarlo "Fortaleza del Flaco". Y la mujer no tuvo más nada que decir, pero dijo, porque si algo tenía la mujer del Flaco es que le cuestionaba todo, no era de conformarse. - Adolfito querido, me querés decir que hacemos ahora con una fortaleza si no nos tenemos que defender de nada...- Hay ocasiones en que la gente abre la boca sin saber verdaderamente las consecuencias que dicho acto produce. Bien dijo aquel que dijo que en bocas cerradas no entran moscas, ni salen.
La cuestión fue que Adolfo, que estaba criado medio que a la antigua y no le gustaba que la mujer le anduviera criticando sus acciones, agarró y le declaró la guerra al Mario, el vecino de enfrente. Pero el flaco Espínola no era de esas personas de atacar así porque si, repito el tipo era ante todo pacífico. Entonces decidió esperar que el Mario le diera una excusa coherente como para declarar el estado de conflicto. -No hay que irracional- decía el flaco- vamos a tomarnos el tiempo necesario a que esta cucaracha asome sus cuatro patitas(Adolfito no era de lo más instruido en zoología ).
Así fue que al día siguiente el Mario salió a la vereda a buscar el diario y miró medio con desprecio a la fortaleza, bah con desprecio, la miró como quien mira una fortaleza que ha sido construida enfrente de su casa , en pleno barrio del Buceo. Pero al flaco, que vigilaba desde la torre no le gustó para nada este gesto. Y pensó "que fea la bata del Mario", mientras despertaba a su querida esposa tocando el clarinete en clara señal de había empezado el conflicto bélico. Mercedes (la mujer del lánguido) que trataba de mantener la cordura le gritó desde abajo "¡ ta bien viejo, arrancamo la guerra pera dejate de soplar esa porquería que vas a despertar a todo el mundo!!!".
El primer cañonazo pasó bastante cerca, para ser el primero, digamos que a unos trece o catorce metros aproximadamente. El segundo ya fue mejor dirigido, le voló la chimenea al Mario y siguió su rumbo. Pero el tercero si, el tercero si lo hubiera tirado no le dejaba ni sombra. Y digo hubiera porque no hubo, se quedó con la espina. Lamentablemente para el flaco Espíndola el segundo cañonazo, que destrozó la chimenea de su enemigo impactó finalmente en El Cuartel Militar "Los rencorosos", institución que funcionaba a la vuelta de la manzana del Mario, que para ese entonces sacudía una frazada tratando de airear la estufa a leña que sin explicación alguna había empezado a "humear". Y digamos que el nombre del cuartel no respondìa tan solo a una mera estrategia de marketing; los soldados respondieron al ataque, porque como dijo el Sargento Rascaeta "a esta hora de la mañana no me aguanto una" mientras miraba el tremendo buraco que había dejado el proyectil. Sonó el clarinete oficial, algún cabo entre sueños gritó " ¡dejate de soplar esa porquería que vas a despertar a todo el mundo!. Se salvó porque no eran momentos para arrestos, ya que como informaría Rascaeta al pelotón: "necesitaremos de todos nuestros muchachos para vencer al enemigo que sigilosamente penetró a nuestro barrio camuflado en la patética fachada de una casa de familia...con forma de fortaleza". Acto seguido dio la orden de atacar, mientras pensaba que carajo significaba sigilosamente.
Digamos que para guerra fue bastante corta, siete minutos, no le quedó ni la espina al flaco Espínola. Mas no podemos menospreciar este acontecimiento que en definitiva fue la primer batalla íntegramente disputada en el Buceo, y que los historiadores sabiamente denominarían "Batalla de la bata fea", en honor al difunto Mario, alcanzado por un misil de las fuerzas armadas. El segundo, porque el primero pasó bastante lejos.

8 de abril de 2007

Queja

Nacer fue la primer decisión que tuve que asumir contra de mi voluntad...la siguiente fue hacerlo en Co.Me.Ca ( Cooperativa médica de Canelones). Fue un viernes de carnaval alrededor de las 22 hs. A escasas cuadras del sanatorio se estaba desarrollando el anual desfile de comparsas el cual la partera no pretendía perderse, entonces , debido al apuro propio de alguien que está apremiado por terminar una tarea menor como el nacimiento de una persona para asistir a tremenda fiesta popular fue que la señora cometió un pequeño error ( nominado generalmente por la destructora prensa amarilla como “mala praxis”). Nada de otro mundo, apenas un par de semanitas en terapia intensiva para mi madre y el hecho colateral de tenerme que alimentar durante este tiempo con leche de vaca ( tercer decisión sin mi consentimiento ). Y no es que no me guste la leche de vaca, tampoco estaba en aquel momento en condiciones de deliberar que era lo que prefería...pero bien que me hubiera gustado gritar “...¡señora partera, ya que se mandó semejante cagadón, sería tan amable de conseguirme una teta como Dios manda!”. Hablando de El Señor ...cuarta. Cuando venía saliendo del nefasto episodio de mi nacimiento y su consecuente alimentación con leche de bovino agarran y me bautizan, todo bien, el enterito celeste, la familia reunida, pero que venga un cura y me haga una cruz en la frente!!! Hubiera preferido que me pusieran una manzana en la cabeza y le dieran a la partera genocida esa ( que no doy nombre porque no me acuerdo) una ballesta y que tirara ...con los ojos vendados...total. La quinta impertinencia fue ser hincha de Nacional...después la educación curricular, el arroz con leche, el pericón con la compañerita insoportable, los veranos en Costa Azul, el dormitorio con mi hermano, más arroz con leche, el Karate ( si, lo admito), y así sucesivamente hasta el día de hoy mi vida al parecer es un constante periplo de anuencias sin mi albedrío que al parecer se extenderán hasta la muerte...y no me quejo...pero podrían haber avisado.

30 de marzo de 2007

La historia jamás contada de "Ciudad Babilonia"

Antes de publicar este cuento tuve que verificar que no se lo estuviera plagiando a Juseca...y por suerte no...bah...casi. Aquí les va...ah y porsupuesto...al maestro con cariño.



Era un pueblo tan chico que solo tenía una calle; que a pesar de no destacarse jamás por lo prolijo de su pavimento sin dudas fue la cruel causante del eterno despoblamiento de aquella comunidad. Y no es que el pueblo no pintaba pa transformarse en “mega metrópolis” en cuestión de 200 años! Por lo menos esto auguraban sus primeros pobladores, quienes al fundar la villa le dieron el nombre de “Ciudad Babilonia”. Y no arrancaron mal: 25 habitantes! Ni más ni menos. El acta de fundación estaba conformada por: Don Hernández su mujer y sus nueve hijos; Piñeiro, el casado con la mayor de Hernández; Antonio Tormo y Señora; la viuda de Barboza sus tres hijas y dos yernos; Zulma y Baltazar, personal de servicio de los Barboza; Lucio Rivera, notario de la fundación y primer alcalde; el milico Giménez, primer comisario y el Padre Manuel, cura párroco y ...manuel.
Y pensar que el día mismo de inaugurado el pueblo, cuando pasado el mediodía todos hicieron una pausa en sus tareas, dedicadas principalmente a la construcción de las precarias viviendas, para brindar un humilde acto de protocolo a la naciente “Ciudad Babilonia” el mismísimo Lucio Rivera en pleno discurso anunció la inminente llegada de 250 familias, que enteradas del éxito de la expedición de los ahora sedentarios llegarían a formar parte de la nueva urbe. Hecho que sucedería en aproximadamente cinco días.
Evidentemente todo hubiera marchado a la perfección de no haber sido porque a los tres días en plena asamblea legislativa, que sesionaba siempre después de la misa, como para aprovechar el tumulto, Don Hernández no hubiera presentado semejante proyecto de ley, y digo semejante no por lo grandilocuente sino por lo disparatado.
Al parecer la asamblea ese día trató aquellos temas referidos al ordenamiento vial, tarea apriori sencilla considerando la ya comentada particularidad de “Ciudad Babilonia” y su calle sin precedentes, en el sentido estricto de la palabra sinprecedente.
La reunión comenzó con la propuesta de Lucio Rivera de inaugurar el “Consejo de Nomenclátor de Ciudad Babilonia” el cual él mismo presidiría; y aprovechando la oportunidad puso a criterio del inédito consejo el proyecto de ley que proponía bautizar a la calle central con el nombre de “Avenida Rivera”, propuesta vetada por unanimidad, bah casi, votó a favor el señor alcalde. A falta de nuevas propuestas y tras largas discusiones se llegó al acuerdo de nominar a la calle “La avenida ...”, con los puntos suspensivos a los efectos de adosarle el adjetivo preciso cuando fuera conveniente.
Siguiendo con el orden del día se pasó a votar el proyecto de ley impulsado por la viuda de Barboza el cual entre otros menesteres imperaba transformar la calle “La avenida...” en bulevar, estilo de carretera que se usaba en Francia, este detalle no es menor ya que la mujer argumentó que significaría un sentido homenaje a su difunto esposo, originario de aquellos lares. Debido a tales motivos la ley fue avalada por la totalidad de los votantes a pesar de que la mayoría tenía certeras sospechas de que el negro Barboza había venido de Río Grande, pero nadie se animó a desmentir a la mal afortunada señora. Por otra parte el cantero central del proyectado bulevar serviría tanto para disminuir el exagerado ancho de la carretera como para plantar flores y arbustos que evidentemente embellecerían al poblado. Así fue entonces rebautizada la calle con el nombre de “Bulevar La Avenida...” a pesar del notorio descontento de Don Lucio.
Todo parecía viento en popa, vale reconocer que algo excéntrico el proceso mas es loable recordar que “ esta es una nación naciente del vientre de Dios y la palma de lo hombre con todos los berretines de un bebé de pecho al cual no le gusta el puré de zapallitos” según dijera el Padre Manuel quien sobrado de abstenciones aprovechaba el desocupe para degustar del vino que se usaba en la misa y que no exageraban en denominar “el cabezón”.
Fue entonces que Don Juan Hernández presentó su discutido proyecto de ley el cual pretendía organizar el tránsito de la villa flechando “Bulevar La Avenida...”en el sentido por el cual llegó la comitiva cuando arribó a aquel paraje, idea inspirada en las grandes concentraciones urbanas. Y como si fuera poco que dicho reglamento se aplicara también a los peatones, para que no se argumentara lo de la falta de vehículos. “Por otra parte -decía Don Juan- y aprovechando el homenaje efectuado a la figura de mi amigo Tulio Barboza quien murió terriblemente atropellado por un carro a contramano esta ley no deja de ser un eterno reconocimiento a su osadía y coraje permanente que lo impulsaba a cruzar la calle en plena noche y con tremendas borracheras”.
Tarea más que difícil me toca como narrador de esta historia al intentar describir lo asombrado de los rostros de aquella reunión, “asombramiento” que poco tenía que ver con el hecho de que el sol estaba ya hacía largo rato entrado en el firmamento y que la villa carecía, como se imaginaran de alumbrado alguno. Fue por esto y augurando que el debate se iba a extender un poco más de lo pensado que Antonio Tormo dueño del único yesquero del grupo comenzó a juntar ramitas y baras secas y alguna que otra bosta como para hacer una fogata que entibiara a la asamblea y de paso ahuyentara los mosquitos. Esas virtudes tanto de su espíritu emprendedor de tareas y prendedor de fogatas como el hecho concreto de la unicidad de yesquero y los devenires de la propiedad privada fueron las que le hicieron ganar a el viejo Tormo el no poco glamoroso mote de “el iluminado”.
Siguiendo con la crónica vale la pena rescatar parte de la discusión, que por momentos tomó tintes de castaño oscuro, y otras tonalidades propias de la ya aclarada y oscura mala iluminación. Durante largo rato se sucedieron comentarios tales como “pero que disparate es ese”, “y vos que te metés loca de mierda”, “pero que va a ser frances el borracho de tu marido Dios lo tenga en la Gloria y no lo suelte”, “antes de hablar de mi marido andá a cuidar a tu hija la Estersita que se anda revolcando con el esposo de la hermana”, y el milico Giménez que intentaba calmar los ánimos mientras aprovechaba la brasa de la fogata para cocinar unas costillitas de procedencia dudosa, mientras que Juan Hernandez se limitaba a decir, con vos socarrona y las manos acunadas en la prominente panza:“bueno che..votemos entonces y que sea lo que sea”. Pasadas las 4 de la mañana finalmente se pasó a votar. El resultado fue ajustado: 11 votos a favor, 10 en contra, se abstuvieron como de costumbre el milico Giménez, el Padre Manuel, Zulma y Baltazar. La oposición reclamó que el éxito de la empresa de Don Hernández se basó en un complot familiar, cosa para lo cual no había norma, por lo que el sufragio se dio por valedero. Cerrando la jornada legislativa Don Juan Hernández propuso un pequeño brindis en nombre de la democracia y anunciaba el divorcio de su hija “la mayor” del traidor de Piñeiro quien habría votado en contra de su suegro, cosa que ocasionó el llanto y la ira de Estersita...la hija menor.
La mañana siguiente la población despertó como si nada, un cartel en medio de “Bulevar La Avenida...” había sido colocado por uno de los hijos de Don Juan marcando claramente el sentido de la vía pública. Y aquella gente era de respetar, y respetó. Al principio como con toda nueva norma la adaptación sugirió ciertos inconvenientes, mas el tiempo fue haciendo su tarea,tal es así que al poco tiempo todo marchaba como si nada, eso si, en una sola dirección. No hay que negar que resultaba de lo más llamativo ver a los habitantes de “Ciudad Babilonia” salir de sus casas con sus artículos personales, a sabiendas de que la imperativa regla vial les coartaba toda posibilidad de volver, una vez tomada la carretera.
Así fue que “Ciudad Babilonia” se transformó en el primer centro urbano nomade, moviéndose perpetuamente en el sentido de la flecha que el milico Giménez en su calidad de Inspector de tránsito clavaba y desclavaba según fuera pertinente. Y no son pocos los testigos de la campaña que aseguran haber visto pasar por sus parajes a “Ciudad Babilonia” un pueblo tan chico que solo tenía una calle, y 24 habitantes ya que el Padre Manuel nunca se enteró del resultado de aquella noche y despertó a la semana, recostado a la precaria cruz de la futura iglesia y abrazado a la damajuana de “el cabezón”. Dios sabrá cual habrá sido su suerte. Y esperemos que también vele por el pueblo andante, quien algún parroquiano alguna ves bautizó “enfermedad terminal” porque ya no tiene cura.

22 de marzo de 2007

Cosas que necesito que me expliquen- hoy "Los creativos"

Porqué esta improvisada lista? Porque se me dio la gana¡¡¡ Para eso cree mi Blog...para publicar lo que se me cante el hongo¡¡¡ y para demostrar que un Cerrillense también puede hacerlo. A Peter Gabriel Bentancor mi más entero agradecimiento por la insistencia...esto es para vos.

1- ¿Porqué los que asisten a las "escuelas de creativos" se vistentodos iguales? en que usan la creatividad?
2- ¿es necesario usar zapatillas a cuadritos para ser creativo?
3- en ese caso ¿si me visto todo a cuadritos, soy más creativo?
4- Porque los creativos usan la palabra ideología con el mismo sentido que caca?
5-¿Los creativos saben que caca, es decir, ideología en un sentidoestricto significa falsa conciencia, alienación, algo parecido a usarzapatillas a cuadritos para experimentar sentimiento de pertenencia?
6-¿porqué usan creatividad como sinónimo de "habilidad para encontraren el google imágenes de series de los 60"?
7-¿que tiene que ver ser creativo con usar bigote¡¡¡¡¡?
8-¿se hacen asambleas de creativos ? ¿o prefieren llamarlas"brainstorming of people"?
9- ¿Porque asamblea,ideología, ideas, comunismo, populismo, hipi,militancia, contenido, mensaje, futbol, carnaval y todo término que sevíncule con "lo colectivo" o "la unidad" son caca?10-- Mi vecino que se quedó sin trabajo y se dedicó a la venta decomida a domicilio, le fue muy bien y es feliz ¿es un creativo o aeste caso se le llama acto de supervivencia?
11-¿Solo se puede ser creativo en el ámbito de la estética?
12- En este caso: ¿ que tiene de creativo ser creativo en el ámbito delas cosas que se pueden evaluar como bellas o feas siendo que "lobello o lo feo" es tanto una convensión como un codigo subjetivo depercepción, por ende, el campo de "lo bello y lo feo" esinclasificable, existiendo tantas verdades al respecto como individuosen el mundo menos los creativos que representan a una sola unidad?
13- Entonces ¿ser creativo no es un acto de militancia?
14- ¿Si no tengo el disco de Dani Umpi, puedo entrar a una escuela de creativos?
15-¿cuando hablan de "primero lookeate por dentro" quiere decir queantes de una escuela de creativos que te va a enseñar a lookearte porfuera sería conveniente hacer La escuela de Bellas Artes , la facultadde Humanidades y la licenciatura de Comunicación como para arrastraralgún conocimiento sobre la ya mencionada "estética"
16- ¿o solo refieren a hacerce un vacio estomacal?
17- admito que el 16 fue malisimo, pero como parte de la vanguardiacreativa es esa tendencia al "culto a lo feo" también denominado "lo bizarro": ¿ no será que es el primer chiste del que se rien?
18- o sea ¡¡soy creativo soy creativo!!!!
19- (es mi número favorito, aparte quiero llegar a el 20 y ya no se meocurre nada..
20- ¿como que no se me ocurre nada?...bo alguién sabe el número de laescuela de creativos?